“Para eso estoy aquí”

En agosto de 1998 mi mamá tuvo una operación que le obligó estar en el hospital por casi una semana. Su cuarto no era privado, tenía 3 camas que se dividían solo por una cortina y a mi mamá le asignaron la cama de en medio. Del lado de la ventana estaba en recuperación una señora mayor que mi mamá, yo le calculé unos 60 años; la persona que estuvo a su cuidado todo el tiempo fue su esposo. Un hombre mayor y más alto que ella. Ellos no tienen idea de como impactaron mi vida. Aún lo recuerdo vívidamente. 

Yo estuve al cuidado de mi mamá por tres días, de día y de noche. Las visitas de familia y amigos me daban un descanso, pero fui yo quien se quedaba en el hospital a dormir. No estaba permitido a los varones acompañar a los pacientes en las noches, solo mujeres. Esa señora cerca de la ventana se quedaba solita, mientras su esposo dormía en la sala de espera en una incomoda silla. En ocasiones durante la noche caminaba por el pasillo fuera del cuarto para verla dormir. —Y al amanecer cuando ella despertaba el ya estaba a su lado—, siempre callado y observando. Aún recuerdo como el la miraba, estaba muy atento a cualquier movimiento y/o necesidad que ella tuviera, por mas mínima que esta fuera. 

Un día ella estaba muy inquieta e incómoda; se paraba, se sentaba y se acostaba constantemente buscando descanso; su esposo la tomaba de su mano para levantarse, la abrazaba para sentarla y la cobijaba al recostarse, una y otra vez sin quejarse; el no decía palabra y estaba alerta. Fue ella quien rompió el silencio para disculparse. Tengo grabadas las palabras a su esposo: —“Discúlpame por las molestias que te estoy dando. Aquí tu estas de mi ayudante y mi levantador. Sentándote y parándote cada vez por mi, imagino has de estar muy cansado.” —Las palabras de él a ella jamás las olvidaré. La miró a los ojos y le respondió: —“Para eso estoy aquí, para ayudarte cada vez que lo necesites en todo momento.” —Todavía se me nubla la vista y siento un nudo en la garganta al recordar. —Su respuesta fue tan firme y al mismo tiempo tan amorosa, que no dejo lugar a duda de su propósito a su lado. 

Por mucho tiempo cuando esta memoria venía a mi mente, yo imaginaba una relación de esposo y esposa, y si, claro que deseaba que algo así a mi me sucediera algún día. —Pero hoy Dios me mostró una nueva perspectiva donde el papel de compañero lo representa el Señor Jesús.— Esta nueva manera de evaluar esta experiencia me llevo a valorar Su Presencia de forma que dice: <Para eso Yo estoy aquí> contigo… con nosotras. Para levantarnos, para sentarnos. para acostarnos, para velar nuestros sueños y mucho mas! (Salmo 3:5), (Salmo 4:8) —Lo que es mas increíble y bello es que El desea hacer esas cosas por mi y por ti!— El quiere ser nuestro protector, salvador, sanador, levantador. Nuestro guía de día. Nuestro confidente y amigo de por vida. — Sabes, son muchas las horas de silencio durante mi semana y me he acostumbrado a platicar con Jesús y a escucharle, (aunque este ultimo todavía me falla) En varias ocasiones sus respuestas me hacen reír y El se ríe conmigo. 

Alguna vez has creído que Dios esta muy ocupado y/o cansado para atenderte? Has pensado que tus necesidades no son tan importantes y la de otros si? Te has disculpado con Dios por la manera como te sientes? —Yo si lo he hecho! (Salmo 103: 8-11)— Ahora veo que entonces yo no había entendido el porque y para que El estaba aquí. —En otras palabras, no había entendido su sacrificio de Amor por mi. —Alguien me dijo que si yo fuera la única mujer sobre la tierra, Jesus también se hubiera entregado en la cruz para salvarme. —Yo quiero creer eso! (Juan 3:16) Yo quiero aprender a dejarme querer por Dios! (Salmo 103: 2-5,13-14,17-18) 

Hace unos días platicando con una amiga, ella mencionó algo sobre la soltería como un regalo de Dios. —Te digo la verdad, hay días muy difíciles, pero yo sigo aprendiendo a valorar y a estar contenta en esta etapa. (1 Corintios 7:7). Estoy creciendo espiritualmente, intentando cosas nuevas, (este blog es un ejemplo), y deseo sacar el mayor provecho de este tiempo.

Hoy entiendo que durante este proceso el Espíritu de Dios me cuida. —El no duerme, siempre esta al pendiente de mi y todas mis necesidades.— El no me abandona y me escucha sin quejarse donde sea y cuando yo quiera. El también me responde. El esta plenamente consciente de mi situación, y también esta consciente conmigo. El me espera (busca) y desea una relación conmigo. —Para eso esta El aquí! —Aun si el hombre amado estuviera conmigo, es mi relación con Cristo la que en última instancia importa, me edifica y me llevara a mi destino. 

“ Y estoy seguro de que Dios, quien comenzó la buena obra en ustedes, la continuara hasta el día que Cristo Jesus vuelva.” 

Filipenses 1:6

“No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te daré fuerzas y te ayudare; te sostendré con mi mano derecha victoriosa” 

Isaias 41:10

También hay que añadir que nuestras acciones no solo nos exponen, estas son observadas y evaluadas por conocidos y extraños. —No sabemos de que manera podemos impactar a otros y cambiar su perspectiva—. La lealtad y amor incondicional de ese esposo a su esposa son un ejemplo de vida para mi. Ellos nunca me conocieron, pero yo jamas los olvidaré!

Letto

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